Diario de campo

EL DIARIO DE CAMPO

Rosa María Cifuentes Gil

El diario de campo es una herramienta de registro, evaluación y sistematización del trabajo, para rastrear la cotidianidad de la práctica, explicitar el conocimiento que desde ella se puede construir , enriqueciendo y cualificando la acción.

El diario de campo participa de dos aspectos igualmente ricos e interesantes. En cuanto diario, está relacionado con la escritura íntima, personal, subjetiva. El diario es una escritura personal. Y, además, es hecho parcialmente, día a día, anotando una variedad de cosas (disímiles, heterogéneas), poniendo en escritura el acae¬cer cotidiano. Ahora, en cuanto campo, esta mediación escritura¡ recoge o retoma toda una larga tradición desde la pintura y el arte hasta la etnografía. Se trata de tomar registro de una exterioridad, de esbozarla, de retenerla en sus líneas esenciales. Los cuader¬nos de notas de los artistas o los antropólogos, esas libretas repletas de dibujos, de datos, de nombres, de trazos rápidos o frag¬mentos de meticulosas formas, van constituyendo una especie de bitácora, así como la entienden los diseñadores industriales, es decir, una memoria del proceso. Entonces, el diario de campo conjuga el encuentro con lo exterior a través de la escritura de una interioridad. Es el ver del afuera filtrado a través de la mirada del adentro .

En el diario de campo se registran día a día los acontecimientos relevantes y el conocimiento que se va extrayendo de la práctica, logrando bases para elaborar conceptos, explicaciones y enriquecer la práctica misma. Se anotan las experiencias personales y observaciones sobre el contexto; los actores, las vivencias y reflexiones; se seleccionan experiencias relevantes que se pueden discutir en reuniones, para diseñar propuestas que mejoren el trabajo .

¿POR QUÉ EL DIARIO DE CAMPO Y LA ESCRITURA?

La etnografía educativa y la teoría crítica de la educación promueven relaciones entre procesos de práctica y reflexión teórica, para construir teorías propias, que orienten y potencien adecuadamente un quehacer perti-nente y relevante socioculturalmente en relación con los contextos de trabajo.

La perspectiva CRITICA de la educación postula la investigación como análisis encaminado a la transformación de las prácticas, entendimientos va¬lores y estructuras sociales e institucionales, partiendo de problemas prácti¬cos, cotidianos, para identificar condicionantes y líneas de acción. Vincula los procesos sociales a opciones y acciones de los sujetos en función de la transformación; identifica aspectos que frustran los fines racionales y ofrece explicaciones para vislumbrar cómo superarlos. Propicia sistematizar el trabajo, recuperar y potenciar la práctica como objeto de reflexión.

“Construir un discurso pedagógico general no es conveniente. Lo más importante para aportar son los trabajos de investigación en campos específicos micro. Desde nuestra experiencia tenemos mucho que decir ”

Palacios confirma la necesidad de este tipo de reflexiones sobre la experien-cia cuando afirma:

“La reforma de la educación no la hacen los teóricos, escribiendo libros, sino en el trabajo diario, la acción que realmente puede re¬novar sus principios y métodos, introducir modificaciones en la educación, la realiza el maestro…”

El diario de campo permite superar la enseñanza tradicional, favorece una práctica fundamentada y rigurosa, incorpora aportes de diversos campos del saber, permite abordar el problema de la relación teoría-práctica.

Toda práctica obedece a una teoría implícita o explícita: la relación entre entre ambas es dialéctica. Siguiendo la metáfora de Claxton (1984) el mapa (la teoría) no hace al territo¬rio (la realidad, la práctica), pero ayuda a caminar por él, a no perderse, a situarse en el punto elegido, a trazar el itinerario deseado. El registro de las experiencias permite reflexionar sobre el trabajo y propicia su cualificación. El diario de campo constituye una estrategia de autorreflexión sobre la práctica y convierte a los participantes en actores reflexivos que meditan sobre sus acciones y transforman sus ideas y acción futura a la luz de la reflexión .

“El profesor es el mediador fundamental entre la teoría y la prácti¬ca educativa. Las características de su trabajo profesional le con-fieren un papel regulador y transformador de toda iniciativa externa que pretenda incidir en la dinámica de las aulas.

Esta mediación se realiza a través de un doble proceso. Por un la-do, en el plano cognitivo, el profesor interpreta y valora las informaciones exteriores que recibe, sean éstas modelos educativos o instrucciones curriculares, desde sus propios esquemas de cono¬cimiento. Digamos, en este sentido, que el profesor posee un sistema de creencias sobre la enseñanza que opera a modo de filtro cognitivo, a veces incluso de obstáculo cognitivo, respecto a dicha información.

Por otro lado, el enseñante se conduce en la clase como un prácti-co que toma innumerables decisiones sobre su comportamiento concreto. Este comportamiento, aunque está influido por su siste-ma de creencias y opiniones, no se adecua mecánicamente al mismo. Más bien es el resultado de la influencia de diversas varia¬bles (emocionales, cognitivas, actitudinales) que interactúan con el contexto específico; todo ello en un proceso que se escapa, en parte, de su control consciente

Esta doble dimensión del carácter mediador del profesor, evidencia la enorme importancia que tiene explicitar los esquemas de conocimiento profesional y analizar la relación de éstos con la actuación en el aula . Un docente que, teniendo en cuenta las características y necesidades del contexto donde tra¬baja, las orientaciones, prescripciones y aportes teóricos significativos, plani¬fica, diseña y evalúa su intervención; un Investigador en el aula.

Tomar notas es una actividad intuitiva en la que influyen varios factores: las concepciones, marcos teóricos explícitos e implícitos, estados de ánimo, condiciones para hacer el registro .

SUGERENCIAS

Se pueden distinguir momentos en la elaboración del diario de campo:

• En un primer momento se registran las apariencias, los aspectos aislados y las relaciones externas de las cosas y de los hechos: una descripción detallada.
• En un segundo momento se establece una reflexión crítica sobre el tra-bajo, sobre los hechos observados y descritos y se comienzan a ordenar; se relacionan unos hechos con otros, se perciben sus conexiones internas, dejan de verse aislados, se ubican en el conjunto de la realidad, descubriendo su dinámica.
• El proceso del conocimiento no culmina, puesto que además de compren¬der e interpretar una realidad, se busca transformarla. Es importante es¬pecificar los aprendizajes y los aportes del registro a la intervención profesional.
• Igualmente es válido hacer un registro de aquellos sentimientos que evoca la experiencia; impresiones, expectativas individuales; la connotación que se da al trabajo y que permite retroalimentarlo.

Algunos componentes para diligenciar el diario de campo son:
1. ENCABEZAMIENTO
Fecha
Tipo de actividad
Hora de iniciación Hora de finalización
Lugar
Participantes
Objetivo(s)

2. REGISTRO GENERAL

Comprende las diferentes actividades que se desarrollan en cada jornada. Se pueden especificar procesos, técnicas, instrumentos, procedimientos, conte¬nidos, participación de diversos actores. Este registro tiene un énfasis descriptivo global. Al final de la semana o de un periodo, se pueden elaborar inventarios de actividades, mediante esquemas que permiten agrupar, ordenar y jerarquizar lo observado, avanzando en el análisis.

3. REGISTRO ESPECIFICO

Detallado y completo de algunas actividades que parecen importantes: las reacciones de los participantes, las inquietudes, de modo que se puedan compartir, reflexionar y proyectar alternativas de solución.

En un diario de campo conviven tanto los mapas, los esbozos, co-mo las transcripciones directas de una entrevista o una lectura; pueden habitar a la vez largas y detalladas descripciones con ideas puntuales, con frases deshilvanadas o apenas insinuadas. En el diario de campo pueden pegarse recortes, fotos, materiales escritos o de cualquier otra índole, y también si es posible usarlo como “archivo”, como “alacena” o “cuarto de San Alejo” en donde caben infinidad de cosas que vamos encontrando durante un pro-ceso investigativo y que aún no sabemos su posible utilidad o re-levancia.

Dos recomendaciones parecen claves en este momento. Al hacer el diario de campo es mejor que sobre información a que haga falta. Todo debe consignarse. Después, más tarde, se podrá medir o sopesar el verdadero valor de tales datos, su alcance. El otro aspecto tiene que ver con la asiduidad, con la continuidad escritu¬ral. El diario de campo se lleva, con uno. Es una escritura habitual, cotidiana. Luego entonces, hay que acostumbrarse a “tomar notas del natural”, a poner en escritura nuestra particular manera de mi¬rar una realidad que, de por sí, va construyéndose en la misma medida en la que vamos comprendiendo o desentrañándolo

Es conveniente contar con el diario de campo en el sitio de trabajo, facilitando su diligenciamiento.

4. ANALISIS

Para el análisis es importante tener en cuenta las hipótesis personales, preguntas, intuiciones, posicionamientos; revisar las características generales del proceso, su relación con los objetivos, los aspectos que han mediado en el logro de los mismos; avanzar en categorizarlos, a partir de una confron¬tación de la Práctica con los conocimientos teóricos, metodológicos y técni¬cos.

El análisis permite avanzar en diseñar sistemas clasificatorios, encontrar re-gularidades, categorías, procesos de teorización; preguntas sugerentes, respuestas que se van construyendo en la acción y que no están contempladas en la teoría.

Diligenciar un diario de campo no garantiza construir conocimiento; es nece-sario revisado, releerlo periódicamente. El trabajo en equipo, la lectura y sín-tesis periódica, la socialización, discusión de algunos registros, permite ganar visión de proceso y de conjunto, de intersubjetividad sobre la experiencia, el contexto, los protagonistas, y muchas otras categorías.

El diario guía la reflexión sobre la práctica, favorece el establecimiento de conexiones significativas entre conocimiento práctico y disciplinar, la toma de decisiones más fundamentada, localizaciones sucesivas en la problemática que se aborda, sin perder las referencias al contexto, el desarrollo de niveles descriptivos, analítico-explicativos y valorativos.

Conviene hacer un esfuerzo por separar la descripción de la valoración, pro-curando que las interpretaciones de los hechos no sustituyan al hecho mismo. Puede ayudar la fórmula de describir inicialmente con el máximo detalle los acontecimientos (las personas, lo que hicieron o dijeron literalmente, el con¬texto, las reacciones, etc) y en otra, anotar las propias valoraciones Progresi¬vamente ir sistematizando la discusión y centrándola en aspectos de la reali¬dad que resultan especialmente relevantes o problemáticos

Superar el nivel del simple relato y entrar en el análisis de las causas y consecuencias, discutiendo en el equipo las ideas y delimitando los problemas. Conviene además elaborar hipótesis de intervención; no recoger solamente información empírica, sino también las nuevas incorporaciones teóricas que se van desarrollando.

“El camino para procesar el diario de campo es el si¬guiente:

1. Anotar las palabras para recordar lo observado
2. Escribir a diario
3. Anotar las preguntas y las conclusiones que nos van surgiendo
4. Buscar y clasificar los temas que nos parecen más importantes
5. Confrontar nuestras clasificaciones con las de los compañeros
6. Ir sacando pequeñas conclusiones y formular las pre¬guntas que tenemos que hacemos, ya sea a través de nuevas observaciones o de entrevistas.” .

Con el diario de campo podemos disponer de información, preguntas, nuevo conocimiento sobre la realidad que se está abordando. Este material se convierte en estrategia y recurso valioso para promover la participación de la co¬munidad en el proceso investigativo.

5. TRABAJO EN EQUIPO:

Además del análisis individual, es importante leer y discutir los registros, con¬frontar visiones, para facilitar el descubrimiento de los “obstáculos internos”, favorecer la formulación progresiva de estrategias de reflexión conjunta sobre y para la acción; ampliar el horizonte, promover el avance de la comprensión sobre:

• Visiones en relación con la autonomía profesional, concepciones sobre las tareas y responsabilidades profesionales
• Opiniones sobre las clases, alumnos, otros profesores, la institución y el sistema educativo y social
• Los esquemas de conocimiento que se poseen, los principios prácticos y las rutinas
• Los obstáculos cognitivos, efectivos y metodológicos, que bloquean los procesos
• Problemas, intereses y necesidades
• Conductas significativas en clase

La enseñanza es una actividad práctica; las nuevas ideas deben traducirse en una nueva intervención, los cambios en las ideas (“el saber’) han de tener un reflejo en los cambios en el programa (“en el saber hacer,)

Partiendo de los problemas concretos detectados en las reuniones del equi-po, el diseño de nuevas prácticas se aborda desde planteamientos más globales .

6. PROMOVER LA TRANSFORMACIÓN DE LA PRACTICA

El registro, reflexión, análisis, permiten crear condiciones favorables para asumir un mayor riesgo teórico, mayor apertura a otros puntos de vista, dise-ñar nueva intervención. El diario es el testigo biográfico que fundamenta nue-vos diseños.

Sí se asume como potenciador de la transformación, el diario se convierte progresivamente en eje organizador de investigación profesional, despliega técnicas concretas y específicas para conocer cómo funciona la práctica, desencadena otros medios de investigación, se constituye en lugar de elabora¬ción y síntesis de información. Se vuelve cuaderno de trabajo en el que se anota.

Dado que los datos que se obtienen están mediatizados por las propias concepciones; es necesario que el seguimiento esté dirigido por hipótesis de intervención (el programa) y por los puntos de vista en los que el programa se basa (el modelo). Aunque es cierto que cambiar la forma de pensar no garan¬tiza el cambio en la forma de actuar, también lo es que difícilmente cambia¬mos nuestra forma de actuar, sino es porque a un cierto nivel- cambiamos nuestra forma de pensar.

Con el diario de campo se pueden registrar las opiniones de los alumnos, contrastarlas en diversos momentos, determinar estados intermedios de¡ co-nocimiento, investigar el desarrollo de¡ programa: la evolución de¡ contexto de aula, la dinámica psico-social que se establece, el plano comunicacíonal aca¬démico, instruccional, y otro plano no comunicacional, social e implícito, su interrelación, la forma como median las relaciones de poder, el currículum oculto, en los procesos de aprendizaje.

.El diario es un instrumento que permite interrogar y desentrañar el sentido de la realidad, constituyéndose en testigo biográfico fundamental de la experien¬cia. Debe conducir a una visión más analítica a medida que se van categorizando y clasificando los distintos acontecimientos y situaciones, detectando problemas prácticos. Todo problema se va desarrollando, reformulando y di¬versificando en sucesivas aproximaciones que van desde lo general a lo con¬creto, desde la descripción al análisis, desde la explicación a la valoración y al contrario. Con esta herramienta el profesor cuestiona sus concepciones implícitas y moviliza procesos de desarrollo profesional.

UN TESTIMONIO …

Sara Inés Guerrero, estudiante de¡ programa de profesionalización en Educa-ción Preescolar de la Universidad Pedagógica Nacional, comenta los aportes que le ha realizado el diario de campo:

Desde que tenía trece años mi madre me regaló un librito: “Para que charles con él y le cuentes tus cosas’; se me quedó la cos-tumbre; llené por lo menos cinco diarios, hice diario a mis amores, mi primer embarazo, mi primera hija. Cada que los roleo es corno volver a vivir y ese ejercicio es una permanente forma de ana¬lizar la vida.

Que sorpresa tan agradable causa ubicar que esa labor de toda mi vida (hablar con un cuaderno), se retome en la Universidad como una herramienta de trabajo. Son ejercicios permanentes de lec¬tura, escritura, redacción, reflexión; el registro diario salva del olvido, me permite mirar atrás, cuento con fuentes garantes de información y he podido reconstruir y categorizar, Interpretar y proponer, a partir de eso que he escrito.

Las “elaboraciones teóricas y metodológicas de lo que he pro-puesto como Proyecto Educativo, han empezado su camino ahí en mi diario de campo; me ha servido para definir mi trabajo, para concretarlo, para insistir en profundizar y creo que he logrado nue-vos niveles en esa profundización; cada que ocurre algo impor-tante es como un argumento nuevo para adelantar investigación en uno u otro campo de acuerdo al énfasis del suceso. Los signi-ficados dependen del marco contextual en que los hechos se produzcan así que si puedo armarme de grabadora de bolsillo pa-ra garantizar fidelidad a las entrevistas y condensarlas en el diario de campo, validando, podremos proponer un diseño curricular muy centrado en LAS NECESIDADES REALES»

BIBLIOGRAFIA

ARANGUREN, Doris. (1986). INSTRUCTIVO DEL DIARIO DE CAMPO. Fundación Universitaria Monserrate, Facultad de Trabajo Social. Supervisión de Prácticas.

ARTICULO: ETONOGRAFIA Y DISEÑO CUALITATIVO EN INVESTIGA¬CION EDUCATIVA (INDICE DE ANALISIS). J.P. GOETZ. M.D. LE COMPTE. EDITORIAL MORATO, MADRID, ESPAÑA. En: Revista aportes 37: “La Investigación Etnográfica aplicada a la educación”. Santafé de Bo¬gotá, 1 99 1.

ARTICULO: LA ESCUELA POR DENTRO. INDICE DE CLASIFICACION. CATEGORIZACION. TIPOLOGIAS. Peter Woods. Temas de Educación. Paidós, M.E.C. En: Revista Aportes 37: “La Investigación Etnográfica apli¬cada a la educación”. Santafé de Bogotá, 1991.

ARTICULO: ANOTACIONES SOBRE EL DIARIO DE CAMPO EN LA CRU¬ZADA DE ALFABETIZACION DE NICARAGUA. GERMAN MARIÑO p. 65 En: Revista Aportes 37: “La Investigación Etnográfica aplicada a la educa¬ción”. Santafé de Bogotá, 1 99 1.

Guerrero Morales Sara Inés. (1996). La reflexión pedagógica sobre el trabajo comunitario. En: Tercer ejercicio escrituras sobre el trabajo comunitario del educador y la educadora a nivel preescolar. Programa de profesionalización, Universidad Pedagógica Nacional

PALACIOS Jesús. (1 978). La Cuestión Escolar, críticas y alternativas. Editorial Laia, Barcelona.

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